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domingo, 19 de abril de 2009

Primer acto


Con miedo y alegría vi tu carita pequeña, recorriendo el escenario en tu primer actuación.
Toda la erupción de tu carácter se convirtió en timidéz cuando saliste a escena, para encontrar que habían muchos adultos, y mamá, y papá..., observándote... Rodri.

Me diste tanta ternura... te sentí, mi gorrioncito, desvalido y confundido. Te sentí un capullito de algodón moviéndose al compás de una brisa que te mecía aquí y allá.

Tenías que actuar de nave espacial, y yo decía que eras un cohete, pero estabas como en una nube cuando la Seño te fue a buscar...

Tu primer papel!!! chiquito y rápido, pero a la vez grandioso y difícil para vos. Tenía lágrimas en los ojos cuando te descubrí entre los demás, también las tuve cuando Romi, tu hermanita mayor, bailaba jazz como los "grandes"... Será que mamá se pone viejita y blanda, que se emociona con estas cosas que ustedes hacen?. Porque aunque no lo querramos reconocer, los adultos nos emocionamos con las pequeñas "maravillas" que nos regalan nuestros hijos. Los vemos tan "piojitos" y sin embargo; nos demuestran con cada paso, cuántas cosas "grandes" pueden hacer esos enanitos, que se estiran con demasiada rapidéz para nuestro gusto.

Rodrigo, Romina... mamá escribe esto de parte de papi y mío; porque a papá le cuesta un poco expresarse de esta manera, pero compartimos el mismo sentimiento.

Mamá les escribe porque algún día, entre tantos papeles, pueden descubrir éste que está lleno de amor para ustedes, lleno de orgullo y de satisfacción, por ver que a nuestros enanitos jardineros les estan brotando alas, las estan usando para volar...

papá y mamá
(un 15 de diciembre del 92)

Pequeña Mujercita


Hoy, que mis zapatos te quedan enormes, te escribo.
Hoy, que aún no sabes más que escribir tu nombre con grandes letras de imprenta, quiero escribirte. Aunque aún no puedas leerlo, aunque aún pasen algunos años para comprender el por qué.

En una noche como esta, te parí. Descubrí tu carita de luna llena, en la que se perdía, como un puntito, una pequeña naríz respingada por la que dabas tu primer respiro fuera de mí.

En una noche como esta, me hiciste enormemente felíz, y por primera vez, sentí un goce indescriptible.

Cuando sentí tu piel tersa y suave, no podía adivinar, aún haciendo un deroche de imaginación, cada cosa que me darías, cada palabra que tu boquita emitiría...; desde nombrarme, hasta decirme con esa ternura tan tuya: -"Te amo mami" -. Y yo también... y a medida que pasa el tiempo, más aún.

A veces te espío, como si fuera un ladrón. Te espío para ver una pequeña mujercita, y más cuando consolás a tu hermanito, aunque a veces tengas que pedir auxilio cuando él hace de las suyas.

Descubro, para mi deleite, tu mundo de juguetes y de cuentos. Ese mundo tuyo donde todo es jugar e imitar a los grandes.

Porque a escondidas sacás mis pinturas y te ponés tacos que son algunos números más grandes que tus piecitos; porque te siento hablar con tus muñecas y reprenderlas..., y descubro que empleás mis palabras para ello.

O te sorprendo hojeando revistas de moda infantil, sentada de piernas cruzadas, eligiendo qué ropa nueva podría hacerte mamá.

Creo hijita, que algo que siempre quise decirte de muchas maneras, y que aún después de hacerlo no me alcanzarían los sinónimos, es que TE AMO.
Esperé tanto tiempo encontrar a tu padre, y cuando finalmente lo hice, él me ayudó a descubrir la felicidad de ser tu mamá, él me ayudó a construir cada centímetro tuyo..., me ayuda a educarte, a asombrarme con las pequeñas cosas...